San Martín y la proyección americana de la Revolución de Mayo


Con un sincronismo que no es del caso ponderar, las colonias hispano americanas, en un momento dado de su proceso indiano, rompieron los vínculos que las unían con la Madre Patria, y con igual sincronismo consolidaron su libertad, conquistaron el rango de nación y se impusieron al respeto y a la consideración de las monarquías milenarias.La revolución argentina no es fruto de una improvisación. Como todos los grandes movimientos destinados a crear una nacionalidad, o a mejorar la existente, se preparó por grados en el letargo colonial y brotó con sus primeros impulsos apenas las invasiones inglesas provocaron entre los peninsulares y criollos aquel épico despertar que se convirtió en asombro de propios y extraños.

La invasión napoleónica por un lado, y la abdicación de la monarquía por otro, contribuyeron a justificar esa revolución y a darle forma. Esto permitió que el instinto emancipador de los argentinos se convirtiera en un problema de vida o muerte, y contribuyó igualmente a que este problema se exteriorizara plebiscitariamente en los Cabildos de Mayo. Es así como esa revolución se inició con un duelo jurídico cuyo foro congregó lo aristocrático como lo plebeyo que contenía la colonia.

En ese duelo hicieron lujo de lógica y de controversia los representantes del absolutismo y los de la soberanía popular que representaba la masa revolucionaria.

Esquela de Invitación para asistir al Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810 en Buenos Aires

El problema que no pudieron resolver los cabildantes que sesionaron en la asamblea comunal del 22 de mayo de 1810, se resolvió en la del día 25 de ese mes. Los cabildantes allí presentes y el pueblo que vociferaba bajo las arcadas del Cabildo y en los alrededores de la Plaza Mayor, sancionaron la cesación del Virrey Cisneros en el mando y proclamaron nuestra Primera Junta Gubernativa. Mariano Moreno fue designado secretario de esa Junta y, en la proclama lanzada el día 26, se dijo por sus firmantes: Tenéis ya establecida la autoridad que remueve la incertidumbre de las opiniones y calma todos los recelos. La idea emancipadora se insinúa cautelosamente, y ya que la revolución en su punto inicial reclama una diplomacia, surge la de una simulada fidelidad y sumisión a Fernando VII. Es el mito bajo cuya sombra tutelar la revolución inicia sus primeros pasos.

Similares actitudes se observaron en otros sectores revolucionarios del continente.La revolución tenía que salvar grandes escollos y no era menos grave el romper brusca y radicalmente con aquel antigüo poder que tenía en su apoyo la doctrina de los teólogos y el alegato de los mejores juristas. Es por esto que el 25 de mayo, punto inicial de la revolución libertadora en el Plata, paso a la historia como el día plebeyo por excelencia.Desde el momento en que la Revolución de Mayo rompió las ligaduras que ataban al Plata con la Península, se caracterizó por sus proyecciones continentales. Estas proyecciones no las determinó ninguna razón de orgullo ni de imperialismo: ellas fueron determinadas por una razón de doctrina social y política, y de ahí que el militarismo nacido en Mayo pudo desenvolverse en su acción redentora beneficiando a distintos sectores del continente.Uno de los primeros actos de la Junta gubernativa fue el de exteriorizar su acción por medio de la palabra escrita.

Con tal motivo se acordó la publicación de la "Gaceta de Buenos Aires", en la cual la pluma de Mariano Moreno comenzó a hacer lujo de su doctrina. Mientras las armas de la revolución se desparramaban por las fronteras del virreinato llevando la libertad a los confines del Paraguay, o a los pueblos asentados en las mesetas del Alto Perú, Mariano Moreno se hacía vocero doctrinario de la nueva causa y con franqueza de lenguaje - hasta entonces desconocida en esta parte del continente - fulminaba la reacción de los españoles. Además, con el mismo celo con que este maestro ilustre defiende los intereses de la democracia naciente, defiende todo aquello que con esta democracia tiene estricta correspondencia.La noticia de la revolución chilena, cuando llegó a Buenos Aires, arrancó a Moreno esta categórica declaración: la unión de intereses, de relaciones fraternales y aún de pensamientos y de sistemas que se descubren entre Chile y el Río de la Plata, cimentarán nuestra fraternidad y alianza sobre bases firmes que hagan respetar nuestra causa y multipliquen los medios para sostenerla. La Revolución de Mayo acentúa, desde sus albores, un instinto continental y solidario. Ella se vincula con Chile en primer grado, pero tiende a vinculaciones más vastas y el propio Moreno lo señala al apuntar como término de tantos sacrificios y desvelos la común prosperidad de América.El constructor de la nacionalidad argentina se destaca así de cuerpo entero, y al enfrentarse con los representantes que tienen a su cargo las futuras deliberaciones legislativas les hace ver que una nueva constitución es necesaria, porque ella debe reemplazar a la codificación de Indias. Las leyes indianas, en el sentir de Moreno, fueron leyes dictadas para neófitos y en ellas se vende, por favor de la piedad, lo que sin ofensa de la naturaleza no puede negarse a ningún hombre. El nuevo discípulo de Rousseau sostiene que las Américas no se encuentran unidas a los monarcas españoles por el pacto social, que es el único que puede sostener la legitimidad y decoro de una dominación. Por lo que se refiere al juramento de sumisión al monarca - juramento en que apoya su doctrina teológica la monarquía - Moreno responde que semejante juramento es una de las preocupaciones vergonzosas que debemos combatir.En el sentir de este maestro, España no está en condiciones de dar una constitución a estos pueblos transatlánticos, y mucho menos encontrándose su monarca en cautiverio Estas constituciones son un derivado, como él lo dice, de las obligaciones esenciales de esta sociedad, nacidas inmediatamente del pacto social. Esto asentado, encara la forma de gobierno que él cree conveniente a los nuevos Estados.

Descarta el gobierno monárquico y deja al arbitrio de la opinión la forma que conviene adoptar. Por tendencia y por principio, Moreno es partidario de un sistema federativo, pero entiende que las circunstancias lo hacen inverificable.

Con la constitución que Moreno propicia se persigue otro fín: es el de suprimir radicalmente todo lo despótico y arbitrario. El pueblo, dice, no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal! Tal es, en síntesis, el espíritu doctrinal de la Revolución de Mayo, y como todos los procesos revolucionarios, la ejecución de esa doctrina fue lenta y gradual.

La Patria argentina - Patria cuya tendencia instintiva era la de consolidarse a sí misma para luego consolidar las otras Patrias del continente fue más allá y, al mismo tiempo que concentraba las riendas del poder en un Directorio sustituyente del Triunvirato que había su Anuncio de La Gaceta de Buenos Aires«, del 13 de marzo de 1812, sobre la llegada a este puerto del Teniente Coronel de caballería José de San Martín. Cedido a la junta, declaraba abolido el Tribunal de la Inquisición, proscribía la tortura, mandaba que se abriese un registro de ciudadanos muertos en defensa de la libertad y esto al mismo tiempo que sancionaba como Himno Nacional las estrofas bélicas de Vicente López y mandaba celebrar en forma solemne el día 25 de mayo en todo el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La democracia de Mayo, desde su iniciación, fue constructora e innovadora. Criollos y peninsulares vieron rotos sus vínculos centenarios, y las victorias obtenidas a la sombra de una bandera, que no era la del Rey sino la enarbolada por Belgrano junto a las barrancas del Paraná, evidenció inequívocamente el propósito de colocar a la libertad donde reinaba la esclavitud y a la emancipación donde imperaba el vasallaje. Sólo faltaba, para consumar la obra emprendida, una franca declaración de la independencia, y esto lo realizó el Congreso de Tucumán que juró, el 9 de julio de 1816, que las Provincias Unidas en Sud América se declaraban independientes del Rey Fernando VII, de su monarquía y de cualquiera otra dominación extranjera.

Cuando este acontecimiento se produjo, San Martín se encontraba en Córdoba con el propósito de entrevistarse con Pueyrredón. La noticia no hizo otra cosa que colmar sus viejas y hondas esperanzas. Escribió a Godoy Cruz: Ha dado el Congreso el golpe magistral con la Declaración de la Independencia; sólo hubiera deseado que al mismo tiempo hubiera hecho una pequeña exposición de los justos motivos que tenemos para tal proceder.Siendo la democracia argentina expansiva y solidaria por naturaleza, ella no podía ver con indiferencia la suerte de las otras revoluciones en la extensión del continente. Esto fue lo que San Martín comprendió desde el momento preciso en que se incorporó a nuestra revolución, y esto fue lo que lo llevó a clavar sus miradas sobre Lima desde el instante en que el estudio cabal e intuitivo del drama revolucionario le permitió trazar la trayectoria que seguiría su estrategia.Para seguir, pues, a este ideal, San Martín comenzó por crear el Regimiento de Granaderos; organizó la defensa por el lado norte, desde Tucumán; se replegó sobre Córdoba, y luego sobre Mendoza, para dar principio al futuro ejército libertador. La argentinidad de San Martín se destaca más que en las palabras, en los hechos y en la magnitud de los mismos. La provincia de Cuyo se movilizó bajo el imperio de su palabra en todos sus resortes y posibilidades. Cuando la hora de la gran empresa se aproximaba, se dirigió a Pueyrredón con frase lacónica: Aventúrese todo, si hemos de ser libres. Uniendo el ejemplo a la palabra, todo lo aventuró, y poniéndose al frente del ejército escaló los Andes.En virtud de estos antecedentes y de estas realidades históricas podemos afirmar que San Martín se convirtió en el ejecutor armado del pensamiento libertador de Mayo, es decir de aquella democracia que alboreó en sus Cabildos, que se codificó en la Asamblea General Constituyente y que culminó las aspiraciones colectivas proclamando la emancipación política que permitió a las Provincias Unidas del Plata asumir el rango de nación.

La epopeya Sanmartiniana, que se inicia - en Chacabuco, culmina - vencidos los españoles en el terreno táctico, diplomático y político - con la entrada en Lima y el ocaso del período despótico de los Virreyes. Mas tarde, y en pleno ejercicio de un Protectorado cundo que espontáneamente le había conferido el voto de la opinión, fue al encuentro de Bolívar porque así se lo pedía su conciencia de libertador. La realidad histórica nos dice que San Martín buscaba, en esa entrevista, una franca colaboración y se encontró con un exclusivismo dominante y comprometedor. Por eso optó por eliminarse y dejar que el prócer del norte se hiciese ejecutor épico de la gloria.

En virtud de este sacrificio y de los actos de colaboración americana que le precedieron, la revolución argentina, tanto en su síntesis doctrinal como en su teatro panorámico, puede definirse como una revolución continental. San Martín afianzó los destinos de esta revolución creando la alianza argentino-chilena y, lo que es más, libertó al Perú, lo que significó destruir el baluarte colonial con que España tenía asegurado su dominio en América.Los publicistas argentinos, como Monteagudo, que acompañaron en su trayectoria al Libertador, se encargaron de desparramar por la América las magníficas doctrinas de redención proclamadas en el Plata. En el sentir de Monteagudo la revolución americana no es fruto de la casualidad. Cuando ella se produjo ya la opresión de los dominadores había perdido el carácter sagrado que la hacía soportable, y la fuerza de un gobierno a dos mil leguas de distancia no podía servir de barrera a un pueblo que había hecho algunos ensayos de su poder. Continúa en su declaración: El león de Castilla no volverá a ser enarbolado en nuestros estandartes. Sean cuales fueren los presentimientos de la ambición o de la venganza, nosotros quedaremos independientes, tendremos leyes propias, que protejan nuestros derechos, gozaremos de una constitución moderadamente libre, que traiga al industrioso extranjero y finque sus esperanzas en este suelo.

Creemos que la Revolución de Mayo principió con hacerse comunal, luego constituyente y más tarde americana. Creemos, además, que esa democracia no fue ni absorbente ni egoísta. Se revelo cautelosa en la hora de su iniciación; luego rompió todos los disimulos, armando el brazo de sus guerreros. Salvó los limites de su primer teatro; reconquistó a Chile; libertó al Perú; coopero eficazmente a la guerra de Quito. En todos los casos, reveló su preeminencia y la bondad de sus miras.
Su vida en América
Esquela de Invitación para asistir al Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810 en Buenos Aires
Nicolás Rodriguez Peña
1755 - 1853
Baltazar Hidalgo de Cisneros
1756 - 1829
Se canta por primera vez el Himno Nacional
Emisión de estampillas en conmemoración del centenario de la Revolución de Mayo
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           "General San Martin"